Innovación pública en gobiernos subnacionales

Ilustración: Adriana Quezada

En las últimas semanas, hemos tenido tres recordatorios importantes de la necesidad de poner las agendas locales en el centro de la atención pública. En primer lugar, el reporte del programa de gobiernos locales de la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA) del año 2025, que recoge experiencias y aprendizajes importantes que se derivan de los esfuerzos de los más de 150 gobiernos subnacionales participantes. Los compromisos hechos en esta iniciativa, orientada a fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas, la co-creación de acciones y políticas, así como la colaboración en el diseño e implementación de soluciones, incluyen experiencias de todo el mundo, incluido México, por lo que resulta una lectura oportuna e inspiradora.

En segundo lugar, el Banco de desarrollo de América Latina y El Caribe (CAF) lanzó un informe sobre el estado actual de los gobiernos subnacionales en América Latina. En sus conclusiones destacan la aguda desigualdad en materia de pobreza y bienestar que hay entre diferentes territorios, los problemas derivados de la hiper concentración poblacional, así como la asimetría de recursos y capacidades entre diferentes jurisdicciones. Enfatiza que estas instancias de gobierno enfrentan retos cruciales como la crisis climática y de biodiversidad mediante la adaptación y la gestión de recursos naturales y de las infraestructuras locales, y la digitalización, que supone riesgos de profundización de las brechas preexistentes. A todo esto se suma la necesidad de fortalecer las finanzas locales y de reforzar la profesionalización y consolidación institucional de la gestión local.

El 7 y 8 de agosto de este año se llevó a cabo el Primer Congreso de Innovación Pública NovaGob – México, en el que líderes de procesos de cambio al interior de las administraciones públicas de diferente estados y municipios del país compartieron prácticas prometedoras y consolidaron relaciones, con miras a fortalecer el ecosistema de innovación en nuestro país. El mensaje fue claro: la innovación en el gobierno no sólo es posible, sino que ocurre con fuerza en los gobiernos subnacionales de nuestro país, pero queda mucho por hacer para consolidar una comunidad de práctica que se nutra del diálogo y la cooperación entre funcionarios de diversos territorios y pertenecientes a gobiernos de diferente signo político.

Estos tres recordatorios ponen de manifiesto la importancia de no perder de vista lo que ocurre en los gobiernos subnacionales en la búsqueda por ofrecer mejores soluciones a los problemas que vive el país. En un mundo caracterizado por las revoluciones tecnológicas de cuarta generación, convulsiones políticas y crisis de las democracias, la cultura política mexicana tiende a ver en el Gobierno Federal el ámbito de las soluciones y, con demasiada frecuencia, a ignorar lo que pasa en los gobiernos estatales y municipales.

El espacio de las agendas locales

Los problemas heredados y los nuevos retos que enfrenta la sociedad mexicana tienen expresiones particulares en el territorio, en las diferentes regiones, cuencas hídricas, poblaciones y barrios. La tendencia a “nacionalizar” los problemas y buscar soluciones generales y homogéneas no es posible ni deseable: ¿quién puede imaginar todas y cada una de las situaciones que una política tiene que enfrentar en su ejecución en cada localidad? Resulta impráctico ante la multiplicidad de problemas y circunstancias definir pormenorizadamente cada una de las acciones que deben llevar adelante los más de 2 400 municipios del país, por ejemplo. La híper concentración de decisiones en el centro también conlleva el riesgo de reproducir patrones de desigualdad o contribuir a la falta de adaptación de las acciones a contextos locales. Además de que resultaría contradictorio con el régimen federal consagrado en la Constitución.

Tampoco resulta ético tomar todas las decisiones desde una instancia central. La centralización puede ir en contra del principio de subsidiariedad, de la idea de que una instancia superior no debe intervenir en asuntos que pueden ser resueltos de forma adecuada por una instancia inferior, sino que debe apoyarla cuando sea necesario, sin suplantarla. Hoy, este principio cobra nueva vida en el campo de la innovación pública.

Los gobiernos subnacionales —municipios, estados, regiones— se han convertido en laboratorios vivos de nuevas prácticas públicas, donde se experimentan soluciones adaptadas a contextos específicos, se promueve la participación ciudadana y se articulan redes colaborativas entre actores públicos, privados y sociales. En lugar de esperar directrices desde el centro, muchas de estas entidades asumen un rol propositivo, generando conocimiento, tecnología cívica y nuevas formas de gobernanza.

Este movimiento transformador en lo local no es casual. Desde la Agenda 21, adoptada en la Cumbre de Río de 1992, se reconoció que los desafíos globales —como el desarrollo sostenible, la equidad y la resiliencia— requieren respuestas locales. Dicha agenda considera que la participación y cooperación de las autoridades locales es indispensable para avanzar hacia el desarrollo humano sostenible y abrió paso a una visión donde los gobiernos locales no son meros ejecutores de las políticas decididas en otros lados, sino actores estratégicos en la construcción de un futuro mejor.

En paralelo, el enfoque del nuevo localismo promueve la articulación de capacidades locales con redes globales, el uso de datos abiertos, la innovación institucional y la co-creación de soluciones con la ciudadanía. Es una apuesta por lo local como espacio de inteligencia colectiva, donde se conjugan proximidad, agilidad y legitimidad.

Los retos para la innovación pública en México

Es necesario poner en relieve que las agendas locales tienen un lugar preponderante en términos de eficacia y legitimidad de la acción pública. Los desafíos de alta complejidad, como son la crisis climática, la desigualdad persistente, la migración, la pérdida de confianza en las instituciones, la transformación digital y la polarización, si bien son globales en su alcance, se manifiestan con particularidades locales que requieren soluciones contextualizadas, sensibles a las realidades territoriales.

En lo local también hay una deuda importante del Estado mexicano. Innumerables ciudades y poblados presentan una magra inversión en servicios de cercanía, como son centros de salud, espacios culturales, áreas verdes y recreativas, entre otros. Es decir, de esos espacios de servicio y de convivencia que fortalecen las capacidades de las personas y refuerzan los lazos de identidad y solidaridad comunitaria. Asimismo, la solución a problemas como las adicciones, la capacitación para el empleo, la prevención del delito o la atención a la primera infancia, requieren de acciones a nivel de barrio y de los propios hogares para ser efectivas. El seguimiento cercano, con trato humano, resulta indispensable para la eficacia de muchas de estas intervenciones. Todo esto señala la importancia de contar con gobiernos subnacionales capaces y dispuestos a innovar, para generar soluciones más eficaces y legítimas.

Muchas veces se piensa que las nuevas tecnologías, que permiten realizar trámites y servicios y procesar grandes cantidades de información de manera desterritorializada, pueden volver obsoletos a los gobiernos subnacionales. Nada más alejado de esto. Sin duda la digitalización es una herramienta importante, pero la atención cara a cara sigue siendo indispensable para atender necesidades particulares, para resolver conflictos y para asegurar que el gobierno tiene el pulso correcto de lo que pasa en las colonias, barrios y poblados.

Finalmente, ante la necesidad de generar una ciudadanía comprometida y capaz de participar en las decisiones que les afectan, es en lo subnacional donde es más viable la experimentación con nuevas formas de interacción entre gobierno y sociedad, como demostró en su momento el movimiento de los presupuestos participativos y como ocurre en la actualidad con los ejercicios de democracia deliberativa que empiezan a popularizarse alrededor del mundo (observatorios mediante paneles ciudadanos, jurados ciudadanos, encuestas deliberativas, entre otros).

La innovación subnacional en marcha

Muchos gobiernos están generando nuevos espacios de participación y adoptando agendas propias con enfoques novedosos. Así, Zapopan, Jalisco, creó la plataforma de Ciudadanía Activa para fomentar la participación ciudadana; San Pedro Garza García, Nuevo León, puso en operación un chatbot que permite a las personas reportar problemas en los servicios e infraestructuras municipales; la Ciudad de México ha adoptado un sistema de identidad digital para facilitar la realización de trámites (la Llave CDMX); el municipio de Guadalajara, Jalisco, sometió a votación las acciones a ser auditadas anualmente; en Nuevo León se ha consolidado un esquema multisectorial para la planeación estratégica de largo plazo, encabezado por el Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica; y el Sistema Estatal Anticorrupción de Chihuahua estableció el jurado ciudadano, elegido mediante un sorteo cívico, para elaborar la Política Estatal Anticorrupción.

Estos son sólo unos pocos ejemplos de una revolución que hasta ahora ha sido silenciosa, pero que en los próximos años puede adquirir mayor fuerza y visibilidad. De allí que sea importante que espacios como Nexos difundan estas agendas locales y permitan que la comunidad de innovación crezca y se fortalezca. Este texto constituye una breve introducción a una serie de entradas que en los próximos meses aparecerán en este espacio, en que personas innovadoras que colaboran con gobiernos subnacionales mexicanos presentarán sus logros y aprendizajes en su esfuerzo por transformar el sector público. Ojalá que resulte de interés y permita llamar la atención sobre experiencias que muchas veces pasan desapercibidas para el público en general.

Ernesto Velasco Sánchez

Doctor en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Complutense de Madrid, profesor asociado de la Universidad de la Ciénega de Michoacán de Ocampo y Coordinador de Proyectos Estratégicos de la Fundación NovaGob – México. Es investigador Nacional Nivel I.

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Publicado en: Perspectivas locales