En las democracias contemporáneas una de las mayores tentaciones autoritarias ha sido que el partido político gobernante busque modificar las instituciones para mantener el poder: “cambiar las reglas del juego para seguir ganando el juego”, sin pensar que en el largo plazo los jugadores y el contexto cambian. Las reformas a conveniencia parecerían ser una estrategia de continuidad institucional, sin considerar que la evidencia empírica e histórica muestran que pueden efectos contraproducentes no sólo para las democracias, sino para los mismos partidos o grupos políticos que las impulsaron, e incluso para mantener enclaves autoritarios a nivel local o subnacional. Éste ha sido el caso del comportamiento electoral a nivel municipal en México.
Hoy México cuenta con 2 477 municipios, de los cuales 421 municipios se rigen por sus propios sistemas normativos indígenas (17 %), que dan cuenta de la libre determinación de los pueblos y comunidades indígenas y quienes eligen a sus autoridades municipales bajo sus propias reglas internas y donde las Asambleas Comunitarias, órganos colectivos de decisión, representan la máxima autoridad para la toma de decisiones.
En el ámbito electoral, esto significa que 2 056 municipios –83 % del total– eligen a sus autoridades bajo el sistema de partidos políticos. Ambos sistemas merecen un análisis por separado, pero por lo menos en los municipios que se rigen por el sistema de partidos políticos, las tendencias parecen converger en un mismo resultado: una hegemonía en el tiempo de un partido político a nivel municipal.

Democracia germinal en enclaves autoritarios
En las últimas dos décadas, como consecuencia de una serie de reformas constitucionales en México que pretendían una mayor representación política, una mayor autonomía de los órganos electorales en materia administrativa y jurisdiccional y un fortalecimiento del federalismo, la configuración de distribución del poder a nivel municipal tuvo un comportamiento cíclico: la distribución del poder a nivel municipal partió de la hegemonía de un partido y avanzó en la representatividad hasta 2020 y partir de 2022 comenzó una regresión hacia un partido hegemónico:
Primera década de alternancia 2000-2010
A pesar de la alternancia democrática del año 2000, con la llegada de la coalición encabezada por el Partido Acción Nacional (PAN) que llevó a Vicente Fox Quezada Presidencia de la República, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) mantenía más del 80 % de los municipios de México, mientras que el 20 por ciento restante se dividía entre el partido gobernante, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y los partidos locales emergentes.
El año 2003 fue de gran importancia en el ámbito electoral, ya que, además de realizarse elecciones para ayuntamientos y congresos locales en doce estados del país, también se llevaron a cabo las elecciones federales intermedias, lo que representaba la primera evaluación de la alternancia democrática en México. El PAN logró la mayoría de los municipios en Colima, Guanajuato y por primera vez ganaba los municipios de Campeche, un enclave del PRI, quien seguía manteniendo la mayoría de los municipios en Jalisco, Estado de México, Morelos, Sonora, San Luis Potosí, incluyendo Querétaro y Nuevo León dos entidades donde el PAN había ganado las gubernaturas.
En 2005, justo en el primer lustro de la alternancia democrática, se renovaron municipios en seis entidades federativas y sus respectivos congresos locales que mostraron un avance del PRD en Baja California Sur y Guerrero y la prevalencia del PRI a nivel local con el triunfo en la mayoría de los municipios en Coahuila, Hidalgo, Nayarit y Quintana Roo.
Durante los primeros cinco años de la alternancia política a nivel nacional, la hegemonía del partido en el poder por más de 70 años se mantenía a nivel local, en lo que algunos autores denominaban enclaves autoritarios. La hegemonía del PRI descendía del plano nacional al plano local y municipal.
En 2006 se realizaron elecciones concurrentes para gubernaturas, congresos locales y municipios en doce estados del país. Los resultados electorales a nivel federal se dividieron entre la coalición encabezada por el PAN que llevaba como candidato a Felipe Calderón Hinojosa y la coalición encabezada por el PRD quien llevaba como candidato a Andrés Manuel López Obrador donde el resultado fue de menos de 252 mil votos equivalentes a una mínima diferencia del 0.6 % entre el primer y segundo lugar.
Esta tendencia cerrada a nivel nacional podría haberse repetido subnacional entre el PAN y el PRD, lo cierto es que los resultados mostraban que el PRI seguía manteniendo una alta competitividad con el PAN y los resultados se dividieron en partes iguales para estos partidos: 5 para el PAN en Guanajuato, Jalisco, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora y 5 para el PRI en el Estado de México, Campeche, Colima, Nuevo León y Tabasco y el PRD se quedaba con el Distrito Federal y Morelos (Granados Aguilar, 2006).
Finalmente, para 2008 se realizaron elecciones para renovar 199 municipios en cinco estados: Baja California Sur, Quintana Roo, Nayarit, Guerrero e Hidalgo. El PRI nuevamente se consolidó como la principal fuerza política a nivel municipal en cuatro de estos estados, al obtener la mayoría de los municipios, mientras que en Baja California Sur fue el PRD quien ganó todos los ayuntamientos. El PAN quedó relegado a una distante tercera posición en el resultado general de las elecciones de ese año con resultados similares para los siguientes años hasta la elección presidencial del año 2012.
Segunda alternancia política 2012-2017
En 2012, con una elección presidencial que regresaba al PRI al Poder Ejecutivo Federal, a nivel municipal consolidaba su triunfo en 470 de los 867 municipios disputados que representaban el 54.2 % de los municipios con elecciones a presidentes municipales, mientras que el PAN ganaba 153 municipios equivalente a 17.6 % y el PRD en 114 equivalentes al 13.4 % de los municipios en disputa. El PRI mantenía su hegemonía a nivel municipal.
Cinco años después, en 2017, un año previo a la elección presidencial el PRI gobernaba 889 municipios del país, es decir el 43.1 % de los municipios electos por partidos políticos, el PAN gobernaba 356 municipios que representaban el 17.2 % seguido por el PRD con 208 municipios con el 10 %, el PAN y PRD en alianza con 157 equivalente al 7.6 %, PVEM con 102 municipios que representaban el 4.9 %, Movimiento Ciudadano con 4.5 % y otros incluido el naciente partido de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) con 208 equivalente a 10.1 % del total de municipios. El partido que por más de setenta años había permanecido en el poder y había regresado mantenía la mayoría de los municipios de México a pesar de dos alternancias.

Tercera alternancia política 2018-2024
En 2018, la alianza encabezada por Morena con Andrés Manuel López Obrador logró una tercera alternancia política al ganar con el 53 % de la votación total del país. Una nueva reconfiguración parecía darse a nivel nacional, pero los efectos de la alternancia a nivel local o subnacional y específicamente a nivel municipal todavía se observarían en los siguientes años. En 2020, el PRI todavía gobernaba la mayoría de los municipios con 536 (27 %) seguido del PAN con 376 (18 %) del total de municipios del país y Morena con 331 (16 %) del total de municipios del país.

Tras las elecciones de 2021 esta configuración cambió y para el año 2022, Morena ya gobernaba 562 (28 %), seguido del PRI con 438 (21 %) y desplazando al PAN hasta tercer lugar con 296 (14 %) del total de municipios del país. Por primera vez en 2022 un partido diferente al PRI gobernaba la mayoría de los municipios de México, lo que evidenciaba que, a nivel agregado en los gobiernos municipales, la alternancia en términos de una mayoría de municipios gobernados por un partido político había llegado más de 90 años después a pesar de las reformas que se habían propuesto para garantizar una mayor representatividad.
Los resultados de las elecciones a nivel nacional de 2024 que dieron como ganadora a Claudia Sheinbaum Pardo de la alianza encabezada por Morena quien obtuvo 35 millones 924 mil 519 votos. Sheinbaum ganó en casi todas las entidades del país (salvo Aguascalientes) y en la mayoría de los niveles económicos y educativos del electorado. A nivel subnacional o local, la coalición encabezada por Morena ganó las gubernaturas en siete de las nueve entidades en disputa, acumulando 23 gobernadores y la jefatura de Gobierno de la CDMX (24) y 961 municipios seguido del PRI con 236 y del PAN con 286, lo que significa que en 2025 Morena y sus aliados gobernaban en 2025 al 77.2 % de la población a nivel estatal.

Estos resultados abren la posibilidad del retorno de un sistema de partido hegemónico a nivel municipal como el que se mantuvo el PRI desde la primera alternancia política y hasta 2020, mientras que los tres partidos de la llamada transición mexicana a la democracia (PAN, PRI, PRD) han sido desplazados del mapa electoral. Estas tendencias muestran que, a lo largo de este siglo, si bien las elecciones abren la posibilidad de llevarnos a un cambio en los gobiernos, también presentan el riesgo de un partido hegemónico que perdure más allá de su control sobre el gobierno federal.
Juan Pablo Morales García
Director de la Escuela de Gobierno e Innovación Pública de la Benemérita Universidad de Oaxaca