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Analizando la ENIGH entre 2022 y 2024 a nivel local

Todos los países federales deben lidiar con dos tipos de desigualdad: las divergencias entre las regiones y las diferencias entre las personas. La forma en que se atienden estas desigualdades dependerá de las reglas sobre quién recauda y cómo se distribuye y del papel del gobierno federal en la minimización de las desigualdades regionales y en la promoción del crecimiento económico.

Según datos de la recién publicada Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares (ENIGH) 2024, parecería que México se ha convertido en un país menos desigual y en el que el ingreso de los hogares ha crecido considerablemente.[1] Entre 2022 y 2024, el Índice de Gini, el indicador que se suele utilizar para medir el grado de desigualdad en la distribución del ingreso en un país, pasó de 0.412 a 0.400 a la par de que el ingreso corriente promedio creció 10.6 %. Como todo indicador agregado, estos datos nacionales son el resultado de la interacción de varias dinámicas distintas. Al desagregar los datos para observar a los estados mexicanos, encontramos, por ejemplo, que Nuevo León fue la entidad con el mayor crecimiento en ingreso de los hogares, pero fue también en la que más aumentó la desigualdad. Por el contrario, aunque Chiapas presenta la cuarta mayor disminución en la desigualdad, fue la única entidad con una disminución en el ingreso de los hogares.

Dado que los datos nacionales pueden esconder tendencias diferentes de las dinámicas locales, en esta entrada analizamos el cambio en el ingreso y la desigualdad en las entidades del país con base en los datos de la ENIGH 2024 y 2022. Al ser esta encuesta representativa a nivel estatal, es posible estimar el comportamiento de cada estado en su Índice de Gini y en el promedio de ingreso de sus deciles. Estos deciles se forman al ordenar a todos los hogares de menor a mayor ingreso para luego formar diez grupos de tamaño similar: en el primer grupo estarían los hogares de menores ingresos y de estos se obtendría un promedio; esta dinámica se repite para cada uno de los siguientes grupos. Así, el decil I representaría el ingreso promedio del 10 % más pobre, mientras que el decil X representaría el ingreso promedio del 10 % más rico.

En la mayoría de las entidades del país disminuyó la desigualdad de ingresos en los hogares, aunque cinco presentaron un aumento

En 27 entidades del país, hubo una disminución en la desigualdad de ingresos medida con el Índice de Gini (Gráfica 1). La mayor disminución sucedió en Chihuahua (-0.060), Aguascalientes (-0.055) y Nayarit (-0.049). En estas tres entidades, los hogares de menores ingresos presentan un mayor incremento en el ingreso con respecto al resto (un crecimiento progresivo), e incluso el decil X (el 10 % más rico) reporta menos ingresos. En cambio, en cinco entidades aumentó la desigualdad: Nuevo León (0.040), Tlaxcala (0.009), Jalisco (0.009), Colima (0.005) y San Luis Potosí (0.004). Tras este aumento, ahora Nuevo León es la entidad con la mayor desigualdad en el país (Anexo 1). Si bien todos los deciles de estas cinco entidades presentan un aumento en su ingreso, los mayores incrementos ocurren en los deciles más altos.

Gráfica 1. Cambio en el Índice de Gini entre 2024 y 2022

Nota: Esta gráfica presenta el cambio simple en el Índice de Gini entre 2024 y 2022. El Índice de Gini mide la desigualdad con un valor que va de 0 (igualdad) a 1 (mayor desigualdad). Los colores rojos indican un aumento de la desigualdad, mientras que los azules indican una disminución.

Fuente: ENIGH 2022 y 2024.

Hay cinco dinámicas del crecimiento del ingreso de los deciles en las entidades: progresivo, homogéneo, regresivo, fortalecimiento de deciles medios-altos, y estancamiento

El patrón más frecuente es el aumento progresivo en el ingreso de los hogares: los deciles de menores ingresos crecen en mayor medida, y el decil más alto crece poco o incluso reduce sus ingresos. Al igual que el país en su conjunto, la mitad de las entidades tuvieron este comportamiento (con algunas excepciones para el decil I que revisamos en la última sección). Por ejemplo, en Quintana Roo el decil más pobre tuvo un aumento en sus ingresos de 23.1 %, pasando por un aumento del 17.6 % en el decil V, mientras que el decil IX los incrementó en 8.9 %.

Una segunda trayectoria, observable en ocho entidades, es un crecimiento en los ingresos relativamente similar entre todos los deciles. Por ejemplo, en Guanajuato, el decil II creció 11.8 %, el decil V creció 11.3 %, y el decil IX creció 12.7 %.

En contraste, en Colima, Jalisco y, sobre todo, Nuevo León todos los deciles presentan un aumento similar, con la aparente excepción del decil más rico que presenta el mayor aumento en los ingresos (crecimiento regresivo). En Nuevo León, el decil I tuvo un aumento del 14.9 %, mientras que el X tuvo un aumento del 43.8 % (este último aumento no es significativo, aunque posiblemente sí es mayor con respecto al resto al haber aumentado la desigualdad).

De manera menos extrema, hay entidades donde el crecimiento de los ingresos ocurrió en los deciles medios-altos: en Ciudad de México, Oaxaca y Tlaxcala todos los deciles crecen, pero son los deciles del VI al IX quienes por lo general presentan un mayor aumento.

Finalmente, hay dos entidades en las que el crecimiento de los ingresos en todos los deciles es prácticamente nulo: Chiapas e Hidalgo. En Chiapas esta situación es particularmente marcada: el decil I creció 0.9 %; el II decreció 0.8 %, y el III creció 0.6 % (si bien ninguno de estos cambios es significativo). Aunque en esta entidad hubo una disminución de la desigualdad, en realidad se explica particularmente porque el decil VIII decreció 4.0 %, el IX decreció 5.4 %, y el X decreció 18.3 %. Es decir, los deciles más ricos disminuyeron sus ingresos, pero no hubo una mejora sustantiva en los deciles más bajos.

Gráfica 2. Cambio porcentual del ingreso por decil en las entidades del país entre 2024 y 2022


Nota 1: Esta gráfica presenta el cambio porcentual del ingreso total corriente promedio real por decil entre 2024 y 2022. Por ejemplo, en Aguascalientes el decil I tuvo un aumento del 25.0 %, mientras que el decil X tuvo una disminución del 11.3 %.

Nota 2: los intervalos de confianza no graficados son de incrementos no significativos y que distorsionan la gráfica al exceder notoriamente los rangos de la mayor parte de deciles.

Fuente: ENIGH 2022 y 2024.

Aunque en el debate nacional se ha enfatizado que se logró crecer los ingresos y, al mismo tiempo, reducir la desigualdad, en las entidades federativas la historia es distinta

Por lo general, las entidades que presentan un mayor crecimiento en el ingreso tienen a la vez una menor disminución en el Índice de Gini. Un incremento en el ingreso de los deciles más bajos podría no tener tanta influencia en aumentar el crecimiento en el agregado a diferencia de un aumento en los deciles más altos: por ejemplo, un aumento del 10 % en el decil I representa una menor cantidad de dinero que influye en el promedio que un aumento del 10 % en el decil X. La entidad con la mayor disminución en Gini (Chihuahua) es a la vez la que presenta el tercer peor resultado en crecimiento del ingreso. En cambio, la segunda entidad con el mayor incremento en el ingreso (Querétaro) prácticamente no tiene cambios en el Índice de Gini. No obstante, el mayor contraste regional está entre Nuevo León y Chiapas. Aunque en Nuevo León aumentó la desigualdad, el ingreso de sus deciles I, II y III creció más que en buena parte del país: a todos les fue bien, pero particularmente mejor a los más ricos. En Chiapas, los deciles I, II y III tienen el crecimiento más bajo en el país, pero les fue mucho peor a los más ricos. Lo preocupante no solo es el cambio, sino también la situación de origen: Chiapas es la entidad con los mayores niveles de pobreza multidimensional del país, mientras que Nuevo León es por lo general de las entidades con los menores niveles en este rubro y es también de las que presenta los mayores ingresos. Estos cambios en direcciones opuestas aumentan las disparidades entre estos dos estados.

  1. Relación entre cambio porcentual del ingreso y diferencia en el Índice de Gini en las entidades entre 2024 y 2022


Nota: Esta gráfica presenta en el eje horizontal el cambio porcentual en el ingreso que las entidades tuvieron entre 2024 y 2022, mientras que en el vertical presenta la diferencia en el Índice de Gini en el mismo periodo.

Fuente: ENIGH 2022 y 2024.

El decil I se queda rezagado en casi una tercera parte de las entidades

Hay nueve entidades federativas en las que el ingreso del decil I tuvo un menor crecimiento menor al promedio del estado: Ciudad de México, Guanajuato, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Oaxaca, San Luis Potosí, Tabasco y Tlaxcala (véase la gráfica 2). De manera notoria, en San Luis Potosí y Tabasco el incremento ni siquiera es significativo (1.5 % y 4.8 %, respectivamente). Por el contrario, en Ciudad de México y Nuevo León, el incremento está por debajo del promedio estatal, pero supera el incremento nacional. En el resto, la situación estatal no es en sí misma indeseable para la mayor parte de los deciles, pero sí destaca el relativamente mal comportamiento del decil I. Aunque este dato requiere mayor análisis, es una alerta que debería informar tres conversaciones: sobre el alcance del aumento al salario mínimo para incidir en las personas con ingresos más bajos, sobre la capacidad de los programas sociales de alcanzar a estas personas, y sobre los limitados progresos en la erradicación de la pobreza extrema, incluso en un contexto de incremento alto promedio en los ingreso de los hogares.

Hacia adelante

Más allá de los promedios que sugieren buenas noticias (y, desde luego, más allá de las precauciones con que deben leerse estos datos sobre ingresos) es indispensable reconocer las tendencias subnacionales que pintan una realidad más compleja, que alertan sobre casos muy preocupantes, como los estados donde los ingresos de los más pobres crecieron menos que el promedio estatal o el alarmante estancamiento de Chiapas, aunque esté disfrazado de disminución de la desigualdad. 

Una de las discusiones clásicas en el federalismo es acerca de cuál es el papel de los gobiernos estatales y cuál el del nacional para promover el crecimiento y para reducir la desigualdad entre las partes que componen a la federación. Ante estos incrementos en la desigualdad en algunos estados y ante las añejas desigualdades territoriales agravadas ahora por la diferencia entre los estados con hogares que incrementan sus ingresos a ritmos muy diferentes, es indispensable plantearnos tres preguntas: ¿qué ajustes debe haber en la política económica para que los incrementos en los ingresos no agraven las desigualdades? ¿qué debe ocurrir para que los deciles más pobres y los estados con poblaciones con menos ingresos no sigan rezagándose? ¿qué ajustes son necesarios en la política social para asegurar un piso mínimo de ingresos que cierre las brechas de desigualdad?

Guillermo M. Cejudo

Profesor investigador en el CIDE y editor del blog de Pacto Federal de nexos.

Pablo de los Cobos

Estudiante de doctorado en la Universidad de Maryland. Agradecemos a Daniela Monroy su apoyo conceptual para la estimación de los datos.

Anexos

Anexo 1. Índice de Gini, 2024 y 2022

Fuente: ENIGH 2022 y 2024.

Gráfica 1 fija. Cambio en el Índice de Gini entre 2024 y 2022

Fuente: ENIGH 2022 y 2024.

Gráfica 2 fija. Cambio porcentual del ingreso por decil en las entidades del país entre 2024 y 2022


Fuente: ENIGH 2022 y 2024.

Gráfica 3 fija. Relación entre cambio porcentual del ingreso y diferencia en el Índice de Gini en las entidades entre 2024 y 2022

Fuente: ENIGH 2022 y 2024.

[1] El ingreso corriente total está compuesto por el ingreso por trabajo, transferencias, alquiler de vivienda, renta de propiedad, entre otros ingresos corrientes. Toda referencia al ingreso está expresada en pesos de 2024. Todos estos datos, que sugieren un marcado crecimiento de los ingresos corrientes en un contexto de bajo crecimiento en la economía, deben verse a la luz de las preguntas que se han planteado recientemente sobre la captación del ingreso en la ENIGH (véase el documento de Equide) y sobre la potencial subestimación del ingreso de capital (según este post de Luis Monroy Gómez Franco).

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Publicado en: Índice de Progreso Social