Los sistemas nacionales reflejan las tensiones inherentes a un federalismo que no ha logrado definir su identidad. Quizá sea necesaria una mejor especificación de lo que constituye un sistema, de las herramientas que deben tener, y aun la posibilidad de retornar a un federalismo más tradicional.
Sergio López Ayllón
Necesitamos hablar de federalismo
Desatender el federalismo es un desacierto: las tensiones del modelo federal no se resuelven solas, ni las capacidades necesarias para implementar las políticas públicas aparecen por generación espontánea. Cuando el arreglo federal funciona adecuadamente, permite la convivencia de comunidades políticas plurales, propicia la unidad de la nación y genera distintos centros de poder que limitan su concentración.
¿Qué federalismo judicial?
La organización judicial es una de las piezas que mejor revelan el diseño original —y las tensiones— del federalismo mexicano como un mecanismo de control del poder federal. En México operan 32 poderes judiciales estatales con diferencias y asimetrías importantes. Junto con ellos funciona el Poder Judicial Federal. En principio se trata de dos jurisdicciones distintas, pero en muchas ocasiones se superponen.