La reforma judicial de 2024 introdujo los Tribunales de Disciplina Judicial como pieza clave para investigar, sancionar o evaluar el desempeño de jueces y magistrados en todo el país. Aunque su implementación ha sido desigual y presenta varios retos, el nuevo modelo abre un laboratorio para la innovación local en transparencia, justicia abierta y uso estratégico de herramientas digitales.