Yucatán es sólo una muestra, de treinta y dos, de la realidad de nuestro sistema federal. Un estado con un gobierno políticamente opositor al actual Ejecutivo federal, que goza de la aprobación ciudadana y que ha sabido establecer una relación cercana al presidente, evitando el garrote político, pero sin obtener, por el momento, la preciada zanahoria presupuestal.