Es difícil esperar que los partidos y gobiernos no opten por incurrir en malas prácticas electorales en las contiendas de 2021, pues la actual Ley General de Delitos Electorales abarata en muchos sentidos el costo de manipular las elecciones.
Es difícil esperar que los partidos y gobiernos no opten por incurrir en malas prácticas electorales en las contiendas de 2021, pues la actual Ley General de Delitos Electorales abarata en muchos sentidos el costo de manipular las elecciones.