Que las normas constitucionales se adecuen a las realidades cambiantes de organización en un Estado es no sólo normal sino deseable. El problema con la manera en que se ha dotado de facultades al Congreso de la Unión para regular competencias concurrentes entre niveles de gobierno, a través de las reformas al artículo 73 constitucional, es la falta de un método claro y constante que permita conocer los alcances y jerarquía de estas normas.