México enfrenta una crisis que ha definido la política local en muchos lugares: la violencia preelectoral municipal. Como muestra el Gráfico 1, la violencia político-criminal (cometida por grupos de crimen organizado con fines políticos), desde 2018 a la fecha, sigue un patrón en el que casi todas las agresiones suceden hasta que llega el mes de la elección, donde luego bajan los incidentes.1 Tanto por las víctimas, como por las consecuencias que tiene en la gente, en los gobiernos y lo que implicará para las elecciones del próximo año, es indispensable entender a profundidad la violencia preelectoral, para después pensar en soluciones.
Hay algo de esta violencia a lo que no se le ha prestado suficiente atención. Tras ver el Gráfico 1, se nota que hay dos picos de incidentes, uno más alto que el otro. El más grande es durante las campañas electorales, es decir, una vez que están definidas las candidaturas. Sin embargo, el otro pico ocurre antes de las campañas, durante la etapa de selección de candidaturas.2 A esta etapa se le conoce como el “jardín secreto de la política”, porque es un proceso extra-legal en el que se define, de forma usual por las élites de los partidos y con reglas no escritas, por quién se va a votar en las próximas elecciones.3 Es, pues, un proceso muy importante dado que es el filtro principal para establecer los nombres que estarán en las boletas. ¿Qué hace que haya violencia antes o durante las campañas?

El gráfico muestra el número total de violencia político-criminal en contra de personas que buscaban un cargo de elección popular, por mes. Hay dos momentos en los que se alza la violencia, uno más grande que el otro, siendo el más alto el mes de las campañas. Sin embargo, el otro es previo a éstas, durante los procesos de selección de candidaturas.
Uno de los factores más importantes es la competencia entre partidos: mientras menor competencia, la incertidumbre política se “mueve” hacia dentro del partido que se espera que ganará; entonces, la violencia es en contra de aspirantes, no candidatos.4 Para entender por qué, primero vale la pena ahondar en la historia de la violencia electoral de México. Después, analizar cómo, para los procesos electorales que ocurrieron de 2018 a 2024, la competencia influyó en cuándo ocurren las agresiones.
Violencia (pre)electoral en México a través del tiempo: breve resumen
Para entender cómo se ha dado la violencia electoral en México, decidí dividir en tres grandes periodos la historia del país. La primera etapa fue el dominio priista, que terminó en 1968. Durante este momento, la violencia que había tendía a ser dentro del PRI, al definir quiénes quedarían como sus candidatos y era ejercida por múltiples grupos internos, sobre todo a nivel municipal, porque no había ninguna otra opción política verdadera.5 Los caciques también perfilaron el manejo de elegir a los candidatos, siendo la violencia una herramienta viable.6
La segunda etapa, que acabó en 2006, es la transición política y el comienzo del involucramiento de distintos grupos de crimen organizado en la vida pública. La entrada y consolidación de fuerzas opositoras reales a la esfera política del país significó que el PRI cometiera cada vez más fraudes y ataques en contra de personas candidatas opositoras.7 A la par, conforme iba aumentando el número de municipios gobernados por partidos opositores, la violencia ejercida por el crimen organizado y su influencia en la política local eran más comunes.8 Así, la competencia entre partidos significó que parte de la violencia electoral fuera en contra de candidatos, durante las campañas, ejercida por varios grupos más allá del PRI. La verdadera incertidumbre era entre partidos, no dentro de uno.

La última etapa es con un sistema político nuevo, un partido predominante y con grupos de crimen organizado que buscan garantizar control territorial. Tras la estrategia fracasada de seguridad de Felipe Calderón, la violencia electoral ha sido cada vez más común, porque los grupos criminales buscan el control territorial en los municipios.9 A la par, tras 2018 y las victorias electorales de Morena, la violencia electoral ha pasado a ser otra vez desde el proceso de selección de candidaturas hasta las campañas. Hoy hay municipios muy competitivos y otros que no lo son, y eso, cuando llega a haber violencia, perfila quién será la víctima, candidata o precandidata.
Cuando el PRI era el único que ganaba, la verdadera competencia, la incertidumbre, estaba al momento de definir la candidatura dentro del partido dominante. Cuando hubo oposición, se hizo más frecuente la violencia en contra de candidatos de otros partidos –es decir, durante las campañas– y hubo fraudes electorales. Hoy, que hay varios grupos de crimen organizado que quieren controlar distintos territorios y un partido predominante, la violencia suele ocurrir desde el proceso de selección de candidaturas hasta el último momento de las campañas. Claro está que es un esbozo muy general, pero es indispensable para entender la lógica violenta actual.
Violencia preelectoral en México, 2018-2024
Queda claro, entonces, que la competencia entre partidos ha tenido un papel importante en cuándo ocurre la violencia preelectoral en el país, por lo menos desde las épocas del PRI. ¿Seguirá ocurriendo hoy? ¿Y cómo se ve eso en datos? El Gráfico 2 muestra la relación –con la línea negra– entre los municipios en los que hubo una víctima candidata o precandidata y la diferencia porcentual entre el primer y segundo partido más votado en las elecciones inmediatamente anteriores; entonces, si hubo una víctima en el proceso electoral 2023-2024, el resultado electoral es el del 2020-2021. Tanto en el siglo XX como hoy en día, la incertidumbre política es un factor importante que perfila cuándo va a ocurrir la violencia preelectoral.

La visualización muestra, mediante la línea negra, la relación entre la competencia entre partidos –el eje horizontal– y el tipo de víctima que hay –el eje vertical, que sólo tiene dos valores, arriba y abajo– en los municipios. Se nota que, mientras más a la derecha del gráfico, más abajo está la línea negra, donde hay más violencia en contra de precandidatos y menos competencia entre partidos. Puesto de otra manera, cuando ya se sabe qué partido va a ganar, es más común la violencia al definir a personas candidatas.
La reflexión principal es que, por lo menos a nivel municipal, hay muchos lugares donde los partidos políticos son, por encima de todo, vehículos electorales para que un cierto grupo o individuo se apropie de la administración pública local. Dejan de cumplir con su función: coordinar de manera horizontal a las personas que buscan aspirar a un puesto e integrar los intereses de la ciudadanía. Así, la selección de candidaturas –y en general todo el proceso preelectoral–, en lugar de ser algo democrático, en realidad es un “jardín violento” en varios municipios.
Este análisis es el primer paso de algo mucho mayor: reducir la violencia electoral en México. Lo que yo espero, que en muchas cosas es algo inicial, es poner sobre la mesa los distintos matices que hay en este fenómeno y así entender por dónde resolver el problema. Claro está que el plan de acción debe estar coordinado con una estrategia nacional de seguridad; sin embargo, por la naturaleza distinta de la violencia electoral, las soluciones deben de entender sus particularidades. Esta investigación tiene como objetivo aportar información para futuras estrategias de seguridad y de revitalización de la vida democrática municipal; para que, después, como sociedad, hagamos política y construyamos el gobierno que queremos y merecemos.
Este texto es una adaptación del trabajo “El jardín violento de la política: violencia, competencia y selección de candidaturas para presidencias municipales de México”, tesis de licenciatura, El Colegio de México, 2025, [en proceso de publicación].
Emilio del Río Castro
Politólogo por El Colegio de México
- Sin embargo, vale la pena notar que, desde 2021-2022, la violencia político-criminal tuvo un incremento ligero, fuera de la lógica electoral; pero todavía aumenta hay aumentos de acuerdo con las etapas electorales. Véase, por ejemplo: Data Cívica, “Votar Entre Balas. Los Datos”, disponible en: https://votar-entre-balas.datacivica.org/datos-votar-entre-balas.
- Estos dos picos también se notan al utilizar otras fuentes de datos. Véase, por ejemplo: Espinosa Silis, A. “Violencia electoral en México: asesinatos en los procesos electorales locales y federal 2017-2018”, Elecciones 18, núm. 19, 2019, p. 82.
- Gallagher M., y Marsh M. (eds.). Candidate Selection in Comparative Perspective: The Secret Garden of Politics, Londres, SAGE Publications, 1988.
- La lógica del argumento está inspirada en el compendio de investigaciones que se llevaron a cabo para varios países africanos que estudian la violencia durante la etapa de nominación o selección de candidaturas. Véase: Bech Seeberg M., Wahman M. y Skaaning S. (eds.), Violence and Candidate Nomination in Africa, Nueva York: Routledge Taylor & Francis Group, 2019.
- Véase, por ejemplo: Gillingham, P. “‘We Don’t Have Arms, but We Do Have Balls’: Fraud, Violence, and Popular Agency in Elections”, en Gillingham P., y Smith B. (eds.), Dictablanda: Politics, Work, and Culture in Mexico, 1938-1968, Duke University Press, 2014, pp. 149-72.
- Piccato, P. Historia mínima de la violencia en México, Ciudad de México, El Colegio de México, 2022, p. 128.
- Eisenstadt, T. «Off the Streets and into the Courtrooms: Resolving Postelectoral Conflicts in Mexico» en Schedler, A. (ed.), The Self-Restraining State: Power and Accountability in New Democracies, Estados Unidos, Lynne Rienner Publishers, 1999, pp. 83-103. Además: Barrera-Hernández, A., Fernández-Dávalos, D. y Pérez-Ricart, C. ¿Qué pasó? Violaciones graves a derechos humanos y sus consecuencias (1965-1990). Violaciones graves a derechos humanos en contra de disidencias político-partidistas y urbano-populares, Mecanismo para la Verdad y el Esclarecimiento Histórico, 2024. También llegó a ocurrir la quema de palacios municipales, por el descontento con los fraudes.
- Trejo, G. y Ley, S. «Why Did Drug Cartels Go to War in Mexico? Subnational Party Alternation, the Breakdown of Criminal Protection, and the Onset of Large-Scale Violence» Comparative Political Studies 51, no. 7, 2018, pp. 900-37.
- Trejo, G. y Ley, S. Votes, Drugs and Violence: The Political Logic of Criminal Wars in Mexico, Nueva York: Cambridge University Press, 2020