¿Qué pasa si México se queda sin medición de pobreza a nivel municipal?

Por más de quince años, los resultados de medición de pobreza dell Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) daban detalles del panorama socioeconómico y de la privación de derechos sociales en México. En este tiempo, las estrategias para promover el desarrollo social en el país por parte de gobiernos de tres partidos políticos distintos no alcanzaron el objetivo, reiterado en cada administración, de erradicar la pobreza extrema.

Las cifras más recientes indican que, aun cuando la población no pobre y no vulnerable en México aumentó en 6 millones de personas de 2016 a 2022, a los 91.8 millones que se encontraban en situación de pobreza multidimensional o vulnerabilidad en 2016 se añadieron 2.2 millones para 2022. Y hubo una proporción que no se movió: 7 de cada 100 personas en México se encontraban en pobreza extrema (alrededor de 9 millones según la última medición oficial).

Para entender la persistencia de la pobreza extrema, el Coneval desarrolló estudios que permitieron conocer características de la población, a través de la generación de estadísticas por escalas geográficas, grupos etarios y otros niveles de (des)agregación, como se muestra en una de sus últimas publicaciones: La pobreza en las metrópolis de México, 2020. Esa información podría orientar las decisiones más complejas de quienes implementan en territorio la política de bienestar, para diseñar mejores intervenciones e implementarlas conforme a las diversas condiciones de las personas en pobreza extrema, así como para definir poblaciones prioritarias.

Se puede pensar que para el gobierno federal no son novedad estos resultados, pues con la estrategia territorial de más de seis años y la universalización de algunos programas sociales, se habrían identificado a estas poblaciones. Y esa parece ser parte de la lógica que le llevó a concluir que México no necesita una institución especializada para proveer la información de pobreza y desarrollo social de manera independiente.

La decisión de desaparecer al Coneval, consumada hace unas semanas con la liquidación de su personal, pese a que no hubo una legislación secundaria del proceso de extinción, es una doble negación a la información que genera el mismo gobierno para combatir la pobreza. El Estado mexicano ha perdido los beneficios de contar con una institución especializada en la reproducción de evidencia empírica, que se encargaba de generar una medición de pobreza que la ciudadanía reconocía y en la cual confiaba.

La primera contradicción es que la extinción del Coneval y el traspaso de sus funciones al Inegi se asume mutuamente excluyente de la estrategia de erradicación de la pobreza extrema. El combate a este fenómeno y, en general, las acciones que el gobierno está implementando como política de bienestar tendrían que reflejarse en las mediciones de pobreza próximas, pero se desconoce aún si se usará el mismo método o enfoque que ha utilizado el Coneval.

La medición de la pobreza estará encabezada por un instituto realmente autónomo, con experiencia en la proveeduría de datos de calidad, de igual reconocimiento mundial, más grande en número de personal y con un amplio despliegue territorial. Pero seguirán siendo los mismos actores políticos los destinatarios de sus hallazgos: los que, por un lado, citan, refieren y presumen los avances en la reducción de la pobreza multidimensional y la pobreza laboral; y, por otro, no reconocen ni legitiman los resultados de la medición de pobreza extrema y de los indicadores en materia de salud.

La segunda contradicción es que no hay garantía de que se cuente en adelante con la información desagregada a nivel municipal, para contar no solo con una cifra agregada a nivel nacional o por entidad federativa, sino con datos que permitan conocer las condiciones en diversos espacios geográficos y de poblaciones específicas. Para desarrollar el estudio de la pobreza en las metrópolis, el Coneval requirió dos elementos: una fuente de datos y su experiencia de 20 años en la medición de pobreza. La continuidad de esa serie requiere un proyecto estadístico para recolectar esos datos.

Según diversas fuentes, el Inegi no levantaría los datos intercensales correspondientes a 2025 con las características y propiedades estadísticas de una fuente idónea para realizar la medición de pobreza a nivel municipal. Este instituto ha argumentado la falta de presupuesto, pues a pesar de que los legisladores extinguieron al Coneval y le traspasaron sus responsabilidades, no le asignaron recursos para cumplir con sus nuevas actividades constitucionales. La medición de pobreza en los municipios que realizaba ese Consejo utiliza fuentes de información específicas que, por lo que se establece en sus metodologías y documentación públicas, en México no se disponen de estas.

La Encuesta Intercensal 2025 es uno de los productos estadísticos de mejor captación de la realidad socioeconómica de nuestro país a nivel municipal; por lo que no contar con este instrumento presupone un rol debilitado de la estadística oficial que tomaría como base esta fuente de datos, con lo cual se advierte una distribución de recursos cada vez menos sustentada y posiblemente subjetiva en los próximos años, debido a la temporalidad de la información vigente y la limitada disposición técnica-política de garantizar presupuesto en los espacios o actividades que reportan y promueven el avance del desarrollo social de México.

A pesar de que hay múltiples devotos de la estadística clásica y bayesiana para solventar la falta de información con los proyectos estadísticos disponibles, por ejemplo la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares, ya sea sobre la pobreza en las metrópolis o en otro nivel de (des)agregación de mayor preocupación, como la escala municipal o localidades con población indígena y afromexicana para la distribución de recursos, se corre un riesgo inminente de que estas cifras se vuelvan una columna más en el anexo estadístico o plataforma de visualización de algún programa universitario, y no logren orientar las decisiones de política pública.

Jesús Paredes

Especialista en medición multidimensional de pobreza en áreas pequeñas, egresado del Colegio de Postgraduados.

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Publicado en: Perspectivas locales