La ciudad de Puebla: entre el gatopardismo y la incertidumbre

En la ciudad de Puebla, una encrucijada de historia y modernidad, las elecciones municipales de 2024 se presentan como un reflejo de la complejidad política que caracteriza a México hoy día. La elección no sólo determinará el futuro inmediato de la ciudad, sino que también ofrecerá pistas sobre las tendencias políticas que podrían definir la próxima década.

En este contexto, exploramos los candidatos, los desafíos que enfrentan y cómo, desde un enfoque que hace hincapié en el federalismo y la gobernanza, es posible iluminar el proceso electoral en esta histórica metrópoli.

En las elecciones del 2 de junio de 2024, los poblanos elegirán un nuevo gobernador. Las opciones son Eduardo Rivera, representante de la coalición PAN, PRI, PRD y el partido local Pactos Social de Integración, PSI;1 Alejandro Armenta por Morena, PT y PVEM, y Fernando Morales por Movimiento Ciudadano. Además, se renovarán 26 diputaciones de mayoría relativa y 15 de representación proporcional, junto con 15 diputaciones federales.

A nivel municipal, se votará por 217 presidencias, 217 sindicaturas de mayoría relativa y 1818 regidurías. También se elegirán dos senadurías bajo el principio de mayoría y una por primera minoría. Estas elecciones, por lo tanto, serán cruciales para definir el rumbo político y administrativo del estado en los próximos años.

Puebla capital es un municipio crucial en el proceso electoral estatal. Nos referimos al quinto municipio más grande del país. De ahí su alta relevancia política y electoral a nivel local y nacional.

El municipio de Puebla es históricamente conservador y un fiel reflejo de las élites que lo gobiernan. Los candidatos que mencionaremos a continuación tienen como característica principal que, pese a su juventud o natural madurez, representan proyectos familiares de larga alcurnia en el imaginario político electoral de esta ciudad.

José Chedraui Budib, conocido como “Pepe Chedraui”, no sólo hereda un legado de influencia en los círculos empresariales y políticos de Puebla, además trae consigo un cambio radical de afiliación política: cambió las siglas del PRI por las de Morena. Esta decisión es estratégica y refleja un intento de alinearse con la actual tendencia política nacional. Su transición de un partido tradicionalmente asociado con la élite política a un partido que se presenta como voz del pueblo sugiere una maniobra para captar un electorado más amplio, inconforme con el statu quo.

Como empresario y exdiputado local, Chedraui combina experiencia en el sector privado con un conocimiento del aparato gubernamental, lo que le permite presentar propuestas que hablan tanto de la continuidad de proyectos exitosos como de la necesidad de innovar y mejorar la infraestructura existente. Su énfasis en el desarrollo económico y la infraestructura busca mejorar la calidad de vida en Puebla y promete fomentar un ambiente propicio para la inversión y el crecimiento económico, crucial para la recuperación pospandemia.

Mario Riestra Piña, del PAN, capitaliza su historial como legislador y funcionario municipal para subrayar su compromiso con una gobernanza transparente y efectiva. Conocido por su enfoque en la seguridad pública, Riestra propone políticas que integran tecnologías modernas para mejorar la seguridad ciudadana, un punto clave dado el contexto de inseguridad que prevalece en varias regiones de México.

Su campaña se centra en la eficiencia administrativa y la participación ciudadana. Promete un gobierno que responda directamente a las necesidades de los poblanos. Estas promesas apelan a un electorado cansado de la corrupción y la ineficiencia, y busca establecer un contraste claro con administraciones anteriores que pudieron haber fallado en estos frentes; es importante puntualizar que proviene de la era del extinto “morenovallismo”.

Rafael Cañedo Carrión, de Movimiento Ciudadano, presenta una visión futurista para la gestión municipal, con un fuerte énfasis en la digitalización de los servicios municipales. Su propuesta de hacer el gobierno más accesible y reactivo a través de la tecnología responde a las demandas de una población cada vez más conectada y familiarizada con las soluciones digitales.

Su enfoque busca mejorar la eficiencia de los servicios municipales y promover una mayor interacción entre el gobierno y los ciudadanos, facilitando un diálogo continuo que podría mejorar la toma de decisiones y la satisfacción de las necesidades públicas. Esta estrategia también sugiere una ruptura con los métodos tradicionales de gobernanza, alineándose con una visión más moderna y participativa de la política.

Cada candidato en Puebla presenta un enfoque distinto que refleja sus antecedentes y visiones para el futuro de la ciudad. Mientras Chedraui Budib busca equilibrar la continuidad con la innovación apoyada por una nueva plataforma política, Riestra Piña se enfoca en fortalecer la transparencia y la seguridad pública, y Cañedo Carrión impulsa una transformación digital del gobierno municipal. Estas elecciones no sólo decidirán quién liderará Puebla, sino también el modelo de gobernanza que prevalecerá en los años venideros, haciendo de esta contienda un momento decisivo para el futuro político y social de la ciudad. En la triada hay un elemento común: una visión desde la tecnocracia y el pragmatismo.

Ilustración: Gonzalo Tassier

Desafíos y compromisos

El Índice de Competitividad Urbana 2023, publicado por el Instituto Mexicano para la Competitividad, destaca una serie de desafíos significativos para Puebla.

Aunque Puebla ha hecho esfuerzos por mejorar, todavía se encuentra entre las ciudades con desafíos relevantes en términos de seguridad pública. Esta situación afecta directamente la calidad de vida de sus habitantes y puede ser un factor disuasorio para las inversiones y el establecimiento de nuevos negocios.

En cuanto al manejo de recursos naturales y la sostenibilidad, el subíndice de Medio Ambiente señala que, aunque hay progresos, Puebla debe enfrentar desafíos importantes en la gestión del agua y los residuos sólidos. Estas áreas son críticas para la sostenibilidad ambiental y para asegurar un desarrollo urbano que no comprometa las necesidades de futuras generaciones.

Desde la perspectiva económica, Puebla se muestra como una ciudad que, si bien tiene una economía diversificada, necesita impulsar más sectores de alto valor agregado. El índice destaca la necesidad de fomentar más la innovación y la tecnología para asegurar un crecimiento económico sostenible y competitivo a nivel nacional e internacional.

En términos de inclusión social y calidad de vida, es evidente que, aunque Puebla tiene una base sólida en servicios de educación y salud, debe trabajar en mejorar la cobertura y calidad de estos servicios para cerrar brechas significativas de desigualdad. Esto incluye abordar la desigualdad de género en el acceso a oportunidades económicas y educativas.

Finalmente, la coordinación entre los distintos niveles de gobierno y la eficacia de las políticas públicas son fundamentales. Puebla necesita mejorar en áreas como la transparencia gubernamental y la participación ciudadana para fortalecer su sistema político y su gobernanza.

Los avatares de una democracia compleja

Incorporando ideas de pensadores como Daniel Innerarity, podemos ver estas elecciones a través de una lente más amplia. Innerarity sugiere que en una “democracia compleja”,2 como la que él propone, los gobiernos subnacionales tienen roles cruciales tanto en la ejecución como en la formulación de políticas. Esto resalta la importancia de las elecciones municipales como mecanismos de gobierno local fundamentales para la estructura política más amplia del país

Además, estudios sobre federalismo indican que mientras algunos sistemas pueden centralizar decisiones, otros permiten una influencia significativa de los gobiernos subnacionales en políticas nacionales, como se ha observado en Brasil en el contexto de la salud pública. Este marco teórico ayuda a entender la elección en Puebla no sólo en términos de quién gobierna, sino cómo la estructura de gobierno puede permitir a la ciudad influir en políticas a nivel nacional.

La elección municipal en Puebla es un microcosmos de la política mexicana: dinámica, compleja y profundamente influenciada por la interacción entre diferentes niveles de gobierno. A medida que los candidatos presentan sus plataformas, los votantes no sólo están eligiendo un alcalde, sino que están configurando el futuro de su interacción con el estado y, potencialmente, con el gobierno federal. La elección, por lo tanto, es una oportunidad para que los ciudadanos expresen sus preocupaciones locales y modelen su participación en un gobierno más amplio, complejo y multinivel.

Este análisis de las elecciones en Puebla muestra cómo, bajo la superficie de una elección local, se pueden encontrar corrientes que son fundamentales para entender la democracia en el siglo XXI. Con los candidatos como representantes de sus propias plataformas y como potenciales influenciadores en el escenario más amplio, Puebla se destaca como un campo de batalla clave en las dinámicas de poder en México.

Así, la elección define a la vez quién manejará los recursos municipales o las políticas locales y quién tiene el potencial de influir en cómo se conceptualiza y practica el federalismo en México. En este sentido, Puebla puede verse como un laboratorio para la innovación política y la reconfiguración del poder que podría tener resonancias mucho más allá de sus fronteras municipales. A través de esta elección, Puebla no sólo decide su futuro inmediato, sino que también puede estar dibujando el mapa del federalismo mexicano para las próximas décadas.

 

José Ojeda Bustamante
Ricardo Martínez Martínez


1 Pacto Social de Integración (PSI) es un partido local surgido en el 2012, en el periodo de gobierno de Rafael Moreno Valle. Su función ha sido la de convertirse en un partido bisagra a la manera del PVEM a escala nacional. En época contemporánea, ha sido señalado por impulsar perfiles presuntamente asociados a la venta de combustible obtenido ilegalmente de los ductos de Petróleos Mexicanos en la zona conocida como el triángulo rojo (Tepeaca, Quecholac, Acatzingo, Palmar de Bravo, Tecamachalco y Acajete). En el proceso electoral 2024, buscó alianza en primer término con Morena y finalmente optó por el frente opositor liderado por el PAN y PRI.

2 Innerarity, D., La política en tiempos de indignación, Galaxia Gutenberg, 2015

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Publicado en: Perspectivas locales