El pasado 4 de junio se vivió la jornada electoral para elegir al próximo gobernador de Coahuila. Resultó ganador Manolo Jiménez Salinas de la alianza PRI-PAN-PRD, con el 56 % de los votos, seguido por Armando Guadiana Tijerina de Morena, con el 21 % de los sufragios, Ricardo Mejía Berdeja del PT, con el 13 % de las preferencias y, por último, Lenin Pérez Rivera de la alianza PVEM y el partido local Unidad Democrática de Coahuila, que obtuvo casi el 6 % de los votos.

Si bien todas las encuestas indicaban una ventaja clara de Manolo Jiménez Salinas previo a la jornada electoral, el resultado obtenido fue mejor que cualquier proyección. Obtuvo la victoria en la totalidad de los municipios y la alianza PRI-PAN-PRD también ganó los dieciséis distritos de diputaciones locales de mayoría para la integración del Congreso del Estado.
Este resultado se debió en gran medida a la división del bloque de izquierda en tres candidaturas, que se estorbaron entre sí; a la mala elección del abanderado de Morena, y también a una buena selección del candidato de la alianza PRI-PAN-PRD, que pudo sumar votos, incluso más allá de las preferencias declaradas hacia los partidos políticos que la integraban.
Es posible anticipar cómo será la relación de los municipios con el próximo gobierno estatal que entrará en funciones el próximo 1 de diciembre. En primer lugar, hay una alineación política que facilitará la colaboración: 29 de los 38 municipios de la entidad son gobernados por alcaldes que provienen del PRI y del PAN, partidos que integraron la coalición que llevó al poder al próximo gobernador. De los ocho municipios con mayor población, la coalición gobernante está al frente de siete y sus alcaldes gobiernan al 86 % de los habitantes del estado.
Que la mayoría de los municipios y la entidad sean gobernados por partidos integrantes de la misma coalición seguramente favorecerá la relación entre los mismos y ayudará a la puesta en marcha de proyectos en conjunto, así como el apoyo a iniciativas provenientes de los propios municipios. Incluso se puede pensar que, por la diferencia que hubo entre los votos de la coalición PRI-PAN-PRD frente a los de Morena, no queda claro que exista un polo de resistencia de los alcaldes de Morena para dejar de colaborar con el nuevo gobernador. Por el contrario, ya hubo acercamientos de algunos de ellos para establecer agendas de trabajo.
En segundo lugar, hay una agenda de trabajo que explícitamente tiene una lógica local. Durante la campaña, Manolo Jiménez presentó obras y acciones focalizadas para cada región y para las ciudades de mayor importancia. Por ejemplo, en Saltillo, la capital del estado, prometió la ampliación de una de las principales arterias viales, que es el Boulevard Nazario Ortiz Garza, mejorar el sistema de transporte público, así como modernizar la carretera Saltillo-Zacatecas. En Torreón propuso mejorar la red de distribución de agua, la construcción de dos nuevos puentes viales, un nuevo centro cultural y un parque deportivo. Y para Monclova ofreció un nuevo parque industrial para la atracción de empresas y la creación de empleos, ampliar la capacidad de la planta tratadora de agua, un nuevo paso a desnivel, la ampliación de su principal arteria vial y un parque urbano llamado línea verde.
Los compromisos también incluyen obras en las principales ciudades gobernadas por Morena. En Acuña se comprometió a ampliar la cantidad de centros comunitarios, fortalecer el mercado de abastos, mejorar el servicio de transporte urbano y ampliar una de las vialidades principales. En Múzquiz prometió un nuevo hospital, instalar una red de agua potable y concluir la carretera que lleva a Ojinaga en Chihuahua. Y en Frontera ofreció la construcción de dos puentes viales y la canalización de un arroyo.
Esta agenda de trabajo segmentada por municipios refleja desde luego la intención de apoyar a los mismos, pero también la capacidad de generar diagnósticos y respuestas a sus necesidades, ya que gran parte de los compromisos se desprenden de los asuntos pendientes que tiene cada ciudad. Por ejemplo, Saltillo tiene un problema crónico con la calidad del transporte urbano, Torreón ha vivido escasez de agua en los últimos años y la prioridad de Monclova en este momento, derivado del proceso de quiebra que enfrenta Altos Hornos de México, es la falta de empleo. Por ello, toma sentido la instalación de un parque industrial, ya que dicha ciudad no cuenta con ningún espacio de estas características.
Una tercera razón es la experiencia Manolo Jiménez como alcalde de Saltillo: el nuevo gobernador está familiarizado con la administración de los municipios y de sus problemas, lo que le permitirá tener una comunicación más fluida con las y los presidentes municipales.
Finalmente, también ayudará que la coalición que ganó la gubernatura tendrá mayoría en el Congreso del estado, lo cual le permitirá un mayor soporte en las decisiones e iniciativas del gobierno estatal, incluyendo aquellas que tienen que ver con los municipios, tanto en el ámbito presupuestal, como en el normativo.
En contraposición, quizá los retos que se tendrán por la victoria de Manolo Jiménez en los municipios de Coahuila van a provenir del plano federal. Es decir, derivado precisamente de que el estado y sus principales municipios serán gobernados por la misma coalición, que no es afín a Morena, el gobierno federal podría escatimar en algunos apoyos de bolsas concursables; o bien, que dichos apoyos lleguen solamente a los pocos municipios que son gobernados por Morena, aun cuando no existan razones de peso para darles un trato especial sobre los demás.
Otro reto se deriva de que el próximo año, a la par de las elecciones federales, Coahuila también tendrá elecciones locales para renovar los 38 ayuntamientos que lo conforman, lo que podría modificar, aunque sea en parte, la correlación de fuerzas en algunos de los municipios de la entidad. Muchos de los actuales presidentes municipales buscarán la reelección, lo cual puede plantear algún tipo de tensión en la relación con el gobierno del estado, aunque se trataría de casos muy acotados a los municipios más grandes de entre los gobernados por Morena.
Un tercer reto, que afecta a Coahuila desde hace años, es la importante deuda pública que se tiene, misma que fue contratada a finales del sexenio de Humberto Moreira, cuyo pago de intereses y capital limita la capacidad de realizar obra pública en los diversos municipios del estado, así como poner en marcha nuevos programas sociales. Aunque se trata de una situación que hubiera afectado por igual a cualquiera de los aspirantes a la gubernatura en caso de resultar electos.
En conclusión, el proceso electoral para la gubernatura de Coahuila tuvo un desenlace que podría fortalecer los municipios. El estado enfrenta serios retos de orden municipal, pero hay razones para el optimismo.
Víctor Manuel Sánchez Valdés
Profesor investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila y doctor en políticas públicas por el CIDE.