Colaboración y conocimiento para fortalecer la democracia: la experiencia del Consejo Nuevo León

La democracia enfrenta una crisis de credibilidad. Mientras que el mundo es más democrático que nunca —62 % de los países vs. 26 % en 1975—, el nivel de satisfacción con esta forma de gobierno a nivel internacional ha disminuido consistentemente durante los últimos 25 años —de 52.1 % en 1995 a 42.5 % en 2020—. México no es la excepción: el nivel de apoyo a la democracia ha caído 20 puntos porcentuales desde que alcanzó 63 % en 2002. La crisis prevalece a nivel de gobiernos subnacionales. Por ejemplo, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2019, sólo el 40.5 % de las personas confían en su gobierno estatal y, en Nuevo León, esa cifra es de 40.8 %.

La desconfianza en la democracia se puede atribuir, entre otras cosas, a altos niveles de percepción de corrupción y a la falta de eficiencia del gobierno para resolver apremiantes problemas públicos como la inseguridad o la desigualdad. Esta desconfianza resta legitimidad a las instituciones públicas puesto que las distancia de la ciudadanía. Una forma de responder a esta crisis es con un nuevo modelo de gobernanza democrática que se base en instituciones eficaces y responsables y, a su vez , mantenga una relación abierta y legítima entre la sociedad civil y el Estado.

Como una forma de responder a este reto, en 2014 se creó el Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica (CONL). Esta es una innovación institucional que aspira a canalizar los conocimientos y esfuerzos de la sociedad civil hacia la propuesta constructiva y contribuir a la continuidad de los procesos y proyectos clave a través de los ciclos políticos sexenales. El origen del CONL se enmarca en la tradición empresarial regiomontana de invertir en su ecosistema social; además de ejemplos exitosos de colaboración y articulación intersectorial como la creación de Fuerza Civil e iniciativas ciudadanas de promover planes estatales colectivos. El factor diferenciador del CONL para asegurar su institucionalización es la creación de la Ley de Planeación Estratégica que define su configuración, funciones y le da la atribución de crear la visión de largo plazo del estado desde 2014.

Ilustración: Estelí Meza
Ilustración: Estelí Meza

El CONL tiene dos atribuciones por ley. La primera es elaborar y revisar oportunamente un Plan Estratégico de largo plazo; la segunda es evaluar su avance periódicamente. Adicionalmente, en una lógica de colaboración entre sociedad y gobierno, la institución acompaña el diseño de políticas públicas que contribuyan a la consecución de los objetivos del Plan.

El modelo de trabajo del CONL parte de la integración de mancuernas entre miembros de la ciudadanía y funcionarios públicos. A la cabeza se encuentra una presidencia compartida por el gobernador del estado y un representante de la ciudadanía. En la operación se cuenta con nueve comisiones temáticas —finanzas públicas, gobierno eficaz y transparencia, desarrollo económico, desarrollo sustentable, seguridad y justicia, desarrollo social, arte y cultura, educación, desarrollo social y salud— conducidas por una dupla compuesta por una persona de la ciudadanía y quien ocupe la titularidad de la dependencia estatal rectora del sector. Esa mancuerna convoca a integrantes de sociedad civil, academia, sector privado y del mismo gobierno a integrarse a las comisiones que acompañan, escuchan y aconsejan el ciclo de políticas públicas cada año. Adicionalmente, en el CONL participan representantes de los poderes Legislativo y Judicial locales, del gobierno federal, y los rectores de las tres universidades más importantes de la región.

A estas comisiones ciudadanas las asiste y soporta en su operación un equipo formado por 15 profesionales de tiempo completo especializados en políticas públicas. El acompañamiento de especialistas de una pluralidad de sectores en el diagnóstico, diseño y evaluación de políticas públicas es una apuesta por profesionalizar las decisiones y construir esa legitimidad que da la cercanía con la ciudadanía. El CONL contribuye a las cuatro dimensiones de la buena gobernanza democrática definidas por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: 1) inclusión política y económica; 2) aseguramiento de acceso real y equitativo para la ciudadanía; 3) gobernanza inclusiva, y 4) creación de procesos políticos participativos.

En la primera, de inclusión política y económica, la contribución del CONL va desde la construcción de capacidades permanentes en el gobierno y en la sociedad para fomentar la inversión, hasta la promoción del diálogo y la articulación de sectores para la resolución de controversias. Por ejemplo, el CONL fue responsable de la propuesta de reforma del sistema de pensiones que ha resultado en ahorros de 800 millones de pesos anuales para el erario.

En la segunda dimensión, de aseguramiento de acceso real y equitativo para la ciudadanía, el CONL ha promovido, en un ejercicio de constante interlocución y colaboración con el gobierno estatal, proyectos para la mejora de la calidad de vida de las personas. Estos tienen que ver con la equidad, movilidad social, disminución de la pobreza, sistematización de modelos de prevención de la violencia, entre otras. Por ejemplo, el CONL condujo el Plan Hídrico 2050, que ofrece 17 estrategias concretas para un uso más eficiente del agua y su mejor captación.

La tercera dimensión, fortalecimiento de gobernanza inclusiva, se da en la dinámica de trabajo de las comisiones del CONL ante las cuales los funcionarios y las funcionarias deben informar sus planes y decisiones, y reciben retroalimentación puntual al respecto. Esto se ha reflejado, por ejemplo, en el modelo vigente que da capacitación y acompañamiento a 1150 pymes estatales cada año; este modelo emanó de la Comisión de Desarrollo Económico en colaboración con las cuatro principales universidades del estado y recibe una inversión de 23 millones de pesos al año.

La cuarta dimensión, sobre la creación de procesos políticos participativos, se ha reflejado en mecanismos de interacción con el gobierno para acercar información y oportunidades de participación en la construcción de política pública. Un ejemplo se dio en 2019 con la revisión del principal documento de planeación del estado: el Plan Estratégico 2015-2030. El proceso incluyó cuatro etapas de participación ciudadana: 1) una encuesta de diagnóstico en todo el estado; 2) 32 mesas de construcción de objetivos con más de 600 personas de 270 instituciones; 3) una plataforma interactiva, Participa, en la que más de 1500 personas y 30 instituciones discutieron el borrador del Plan;1 4) selección de indicadores y definición de metas por cerca de 100 especialistas nacionales con una plataforma de inteligencia colectiva y, derivada de la cual, hoy se tiene un tablero de monitoreo de más de 400 indicadores alineados a la Agenda 2030 de la ONU.

Un elemento importante para resaltar es que el Consejo se financia equitativamente entre el gobierno y la iniciativa privada con el fin de garantizar un esquema colaborativo que asegure su transexenalidad. El CONL ha superado ya dos cambios de administración y, durante el proceso electoral 2021, las siete candidaturas a la gubernatura hicieron un compromiso público de seguir el Plan Estratégico y alinear su Plan Estatal de Desarrollo.

El origen plural del CONL, su constitución formal en lo jurídico, su naturaleza propositiva, su fondeo mixto, y la especialización técnica de su equipo de trabajo han servido para afianzar al mecanismo tanto en independencia y autonomía en su actuar como en legitimidad ante el gobierno y hacia la ciudadanía en general. Además, al tener una política de transparencia proactiva y procurar apertura de procesos de toma de decisiones y cocreación de propuestas, el CONL apuesta a ser un modelo de gobierno abierto para crear valor público desde la administración pública con la colaboración de la sociedad.

Es precisamente por ser un mecanismo integrador hacia la sustentabilidad que el Consejo Nuevo León fue reconocido por la ONU con el Premio al Servicio Público, máximo galardón en la materia a nivel internacional. El modelo ha obtenido lecciones tras siete años de experiencia que refuerzan que su éxito está en influir mediante la confianza y el conocimiento. Aquí resaltamos cuatro. En primer lugar, el CONL no debe implementar política pública pues carece de legitimidad electoral y capacidad operativa; en segundo lugar, la experiencia del funcionariado y su adopción de los proyectos es clave para asegurar su uso en el ejercicio de política pública; en tercero, la continuidad y calidad de las contribuciones requieren de un equipo técnico de tiempo completo, y en cuarto lugar, un ecosistema social activo, integrado y colaborativo es importante para el funcionamiento de las comisiones.

Con esta visión y modelo de gobernanza democrática, el Consejo Nuevo León puede ayudar a mejorar la percepción de la calidad de nuestra democracia desde una lógica de colaboración, conocimiento e impacto positivo en la calidad de vida de las personas a través de mejores políticas públicas.

 

Jesús Viejo González
Secretario técnico del Consejo Nuevo León y doctor en economía

Ana Fernanda Hierro Barba
Directora operativa del Consejo Nuevo León y maestra en administración y política pública


1 Este ejercicio fue uno de los ganadores del Certamen a la Innovación en Transparencia 2021 por el INAI, OCDE, PNUD entre otras.