En una entrada reciente en este mismo blog, “Estados, competitividad electoral y contención del covid-19”, presenté evidencia proveniente de los estados mexicanos que sugería que, a mayor competitividad electoral, mayor efectividad en la contención de covid-19. Cuatro meses después, la asociación entre competitividad electoral y contención de coronavirus se sostiene.
En trabajos que se han vuelto clásicos (Drèze & Sen, 1990; Sen, 1982, 1999), Amartya Sen y coautores encontraron que los regímenes democráticos cuentan con mejores herramientas para lidiar con y prevenir catástrofes —sobre todo hambrunas— que los regímenes autoritarios. La rendición de cuentas a la que obliga la democracia induce a los gobernantes a responder ante los gobernados cuando menos el día de las elecciones, lo cual lleva a la implementación de acciones que atenúan los efectos de las catástrofes.
A pesar de lo mucho que ha cambiado el panorama epidemiológico del país desde la entrada anterior de mediados de mayo —los casos se han multiplicado por 13 y las muertes por 10—, el hallazgo se sostiene: a mayor competitividad electoral, medida como porcentaje de votos obtenido por el gobernador en funciones, menor incidencia de covid-19.
En este marco, el lunes 7 de septiembre dio inicio formal el proceso electoral 2021, en el que se disputarán 21,368 cargos si se cuenta a los integrantes de los cabildos. Conviene, entonces, analizar a nivel estatal el posible impacto de aciertos y fallas en la contención de covid-19 en los escenarios electorales. A nivel global, hay poderes ejecutivos que están siendo duramente penalizados por manejar deficientemente la pandemia. Tras analizar la relación entre competitividad y contención de la pandemia, exploro sus posibles efectos electorales, tanto en elecciones de gobernador como legislativas, particularmente en los estados más azotados por el coronavirus.
La contención de la epidemia se mide como la tasa de incidencia acumulada de covid-19 por 100,000 habitantes, de acuerdo con las cifras oficiales presentadas por la Secretaría de Salud federal. Los datos que se utilizan están actualizados al viernes 28 de agosto, seis meses exactos después del inicio de la pandemia en México —el 28 de febrero se registró el primer caso de coronavirus en el país. Nótese que se trata de la tasa acumulada, es decir, comprendiendo todos los días de epidemia hasta hoy.
La competitividad electoral se mide como el porcentaje obtenido por el gobernador en la elección de la que resultó electo —a mayor porcentaje, menor competitividad electoral.1

Ilustración: Víctor Solís
Porcentaje obtenido por el gobernador y contención de covid-19
La Figura 1 muestra la relación entre el porcentaje obtenido por el gobernador en turno y la tasa de incidencia de covid-19 por 100 000 habitantes. La asociación es aún más estrecha que en mayo, con un coeficiente de Pearson de 0.44, cuando anteriormente era .41. Entre las entidades típicas, y que ejemplifican el comportamiento promedio de todas las entidades, las de mayor incidencia son Tamaulipas, Nuevo León y Quintana Roo, y las de menor son Oaxaca, Estado de México y Michoacán.
Figura 1
En breve, la relación que se apuntó en la entrada anterior entre competitividad electoral y mayor contención de covid-19 se ha mantenido en los estados mexicanos a pesar del tiempo transcurrido y de la expansión de la enfermedad. En línea con la expectativa de Sen y otros, mayor democracia, y por ende mejor rendición de cuentas, parece crear condiciones para atajar mejor la pandemia. Dicho esto, conviene analizar las implicaciones de este análisis para el futuro político del país, en particular en el contexto de las elecciones del próximo año.
Los (posibles) costos políticos del covid-19
No es claro que todos los poderes ejecutivos en el mundo cuyos gobiernos han cometido errores en el manejo de la pandemia estén pagando un precio. Mientras efectivamente mandatarios como Donald Trump o Boris Johnson han visto caer su aprobación, otros han resistido el impacto —López Obrador— o incluso se han beneficiado de él —Jair Bolsonaro—. Hoy por hoy, no es claro que a peor manejo de la pandemia, menos aprobación y mayor riesgo de derrota del partido gobernante en la elección siguiente.
Sin embargo, podría pensarse que, en las entidades mexicanas de alta competitividad, el partido gobernante podría enfrentar consecuencias en las urnas. En efecto, tomando sólo en cuenta los países referidos, aquellos con una democracia más consolidada —EUA y Reino Unido— son aquellos donde los mandatarios están pagando un precio frente a la opinión pública, que no se ha hecho patente en México y Brasil. En este sentido, podría esperarse que los candidatos de los partidos gobernantes en los estados con mayor competitividad electoral terminen pagando costos electorales en presencia de un mal manejo de la pandemia.
Contención de covid-19 y elecciones de gobernador 2021
En 2021 habrá 15 elecciones de gobernador. De estas 15 entidades, como se observa en la Figura 3, en nueve gobierna el PRI; en tres, el PAN; en una, Morena; en otra, un independiente; y en la restante, el PRD. Aquellas donde el partido gobernante enfrenta mayores riesgos de derrota son donde hay alta competitividad electoral y alta incidencia de covid-19, situación que, si bien no es típica, llega a suceder.
A nivel nacional, el PRI enfrenta, de entrada, una inercia descendente en términos de desempeño electoral que representa una amenaza en los nueve estados que hoy gobierna y donde habrá elecciones el año entrante. Asumiendo que, como ha pasado en otras latitudes, los electores deciden penalizar la falta de resultados en materia de covid, el PRI enfrentaría mayores riesgos en San Luis Potosí y Campeche. En ambos estados, el tricolor se impuso por poco en la elección anterior y la incidencia actual de covid es muy alta: 606.15 y 550.16 casos por 100 000 habitantes, respectivamente. Una alternancia en Campeche sería particularmente relevante, pues nunca antes la ha habido. En un siguiente plano de riesgo para el PRI aparecería Sinaloa, donde si bien la incidencia es alta (502.05), el gobernador actual, Quirino Ordaz, triunfó cómodamente con 41.71 % del voto popular. Sonora presenta un panorama aún más extremo en términos epidemiológicos: la tasa es sumamente alta —689.55—, pero la actual gobernadora, Claudia Pavlovich, ganó con casi la mitad del voto popular, lo que sugiere un PRI fuerte.
Respecto a los estados panistas, el más amenazado es, por mucho, Baja California Sur. Una tasa brutal de covid-19 (916.36) podría llevar en 2021 a un escenario electoral muy distinto al de 2015, cuando Carlos Mendoza David, el actual gobernador, aventajó por casi 10 puntos a su competidor más cercano.
Baja California, el único estado gobernado por Morena con elección de gobernador, podría estar en riesgo para este partido debido a una incidencia media-alta de covid (453.55), pero tiene la ventaja de que el mandatario actual, Jaime Bonilla, ganó con más de la mitad de los sufragios hace apenas poco más de dos años. Nuevo León no representa riesgo de derrota para los partidos en tanto lo gobierna un independiente —Jaime Rodríguez—, aunque la incidencia ahí es alta (501.86). Michoacán no tiene una incidencia mayor de coronavirus, pero el PRD podría estar en riesgo por otros factores, entre ellos el ajustado porcentaje obtenido por Silvano Aureoles en la elección que ganó (36.17 %) y el debilitamiento del partido en fechas recientes.
Figura 2
Contención de covid-19 y elecciones legislativas estatales 2021
En 2021 habrá 30 elecciones legislativas estatales, el doble que las elecciones a gobernador, que se muestran en la Figura 4. De estas 30 entidades, en casi la mitad —14— gobierna el PRI. De las restantes, en nueve gobierna el PAN; en seis, Morena; en una —Nuevo León—, un independiente; en otra —Jalisco—, Movimiento Ciudadano; y en la restante —Michoacán—, el PRD.
También en este caso se mide la competitividad como el porcentaje obtenido por el gobernador en turno. Tomando en cuenta este porcentaje y la tasa de covid por 100 000 habitantes, el PRI enfrentaría elecciones legislativas particularmente complicadas —además los casos ya mencionados de San Luis Potosí, Campeche y Sinaloa— en Tlaxcala. En este estado, la tasa de covid es de 446.3 y Marco Mena ganó la gubernatura con apenas un tercio del voto popular.
El PAN, amén del escenario complejo al que tendrá que hacer frente en Baja California Sur, enfrentaría uno casi tan complicado en un estado que no tendrá elecciones de ejecutivo pero sí de legislativo, y donde hoy gobierna: Yucatán. La expansión de la pandemia ha sido grave (634.06), mientras el porcentaje obtenido por el gobernador Mauricio Vila es el más bajo de todos los estados gobernados por el PAN donde habrá elecciones de gobernador.
En 2018, Morena obtuvo la gubernatura en seis estados que tendrán elecciones legislativas en 2021. Asumiendo que las fallas en la contención de covid pudieran llevar a un castigo por parte de los votantes, el panorama electoral de Morena estaría particularmente comprometido en donde la pandemia se ha convertido en desastre —en específico la Ciudad de México (1067.11) y Tabasco (1081.72). Sin embargo, en ambos casos, Morena podría evitar que la factura lleve a derrotas por su dominio de la política local, expresado en la cómoda victoria de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México (47.05 %) y en el abultadísimo triunfo de Adán Augusto López en Tabasco (61.45 %) —por mucho el más amplio de todos los estados bajo análisis.
En cuanto a Nuevo León, Jalisco y Michoacán, gobernados respectivamente por un independiente —Jaime Rodríguez—, MC —Enrique Alfaro— y PRD —Silvano Aureoles—, el único con una incidencia de llamar la atención es Nuevo León, aunque de nuevo ahí no hay partido bajo asedio.
Conclusión
Las entidades con alta competitividad electoral han logrado contener mejor la expansión de la pandemia de covid que las de baja competitividad. Hay indicios para pensar que, a mayor democracia electoral, expresada en mayor competitividad, más efectividad en la contención de covid.
Comienza a emerger una literatura sobre la asociación entre democracia y manejo del covid; desde luego, por el poco tiempo transcurrido desde la aparición del virus, no es concluyente. Sin embargo, se esbozan algunos elementos que, de manera indicativa, apuntan a que la democracia sirve para algunas cuestiones en el manejo de covid, pero no para otras. Mientras la democracia pareciera crear condiciones para contener mejor el covid —como se muestra en este trabajo—, evidencia proveniente de 85 países sugiere que, a mayor democracia, no necesariamente más pruebas de covid, elemento indispensable para contener brotes y evitar rebrotes. En un trabajo en proceso —“Democracy, Authoritarianism, and COVID-19 Pandemic Management: The case of SARS-CoV-2 Testing” —encuentro que la relación entre democracia y número de pruebas per cápita no es lineal y positiva, sino que más bien se expresa en una U: tanto autoritarismos duros como democracias consolidadas destacan por el alto número de pruebas promedio, mientras que autoritarismos blandos y democracias débiles —regímenes que en conjunto podríamos llamar anocracias— realizan pocas pruebas.
Así, la democracia no es panacea en el manejo del covid, pero la rendición de cuentas a la que obliga parece crear condiciones para responder más eficazmente a la pandemia en presencia de competitividad electoral. En contraste, desde el punto de vista de transparencia e información, más democracia no lleva a más pruebas y por ende tampoco a un público más informado sobre el acontecer epidemiológico. En este sentido, aun cuando la democracia puede llevar a una respuesta más contundente, dicha respuesta corre el riesgo de no estar correctamente enfocada debido a las pocas pruebas realizadas —lo cual es un hecho incluso en los estados mexicanos que mejor han respondido a la pandemia.
German Petersen Cortés
Profesor-investigador del ITESO.
Agradezco la asistencia de Alejandro Strozzi Espinoza en la investigación.
Referencias
Drèze, J., & Sen, A. (1990). Hunger and Public Action. New York: Oxford University Press.
Sen, A. (1999). Development as Freedom. New York: Oxford University Press.
Sen, A. (1982). Poverty And Famines: An Essay On Entitlement And Deprivation. New York: Oxford University Press.
1 En el caso de Campeche, donde el gobernador actual Carlos Miguel Aysa González es interino de Alejandro Moreno Cárdenas, se toman el porcentaje y los puntos de ventaja correspondientes a este último.


