Desde el 23 de marzo, cuando se reconoció el potencial pandémico del SARS-CoV-2 en México, dio inicio la estrategia de seguimiento y contención en los tres niveles de gobierno. Si bien el gobierno federal ha mantenido la dirección de la estrategia nacional, cada día que la pandemia se prolonga su fuerza narrativa pierde fuerza en la sociedad. Esto no responde necesariamente a una falta de eficacia de sus recomendaciones y política pública, sino de lo que pareciera ser su poca permeabilidad sostenida en los niveles más locales del país.
La estrategia narrativa ha tenido que cargar con la responsabilidad de lo que se hace u omite en el orden federal. Sin embargo, no debe perderse de vista que desde dicho nivel no se puede controlar todo, por lo que el papel de los municipios es clave como agentes preventivos y de vigilancia permanente de la población.

Ilustración: Estelí Meza
No obstante, los gobiernos locales no han figurado en la estrategia federal más allá de cuando se planteó la posibilidad de reapertura económica en los llamados “municipios de la esperanza”. Estos eran 269 ayuntamientos, ubicados en 15 estados de la República, que por sus características tienen poca comunicación con centros urbanos; carecen de servicios como agua y electricidad, y cuyo 84 %, de acuerdo al INEGI, tiene rangos de pobreza superiores al 60 %.1 Tras la reapertura, y por falta de consideración de las características de los municipios, comenzaron a detectarse casos y se redujo su número.
De acuerdo con la Ley General de Salud, los municipios no son reconocidos como autoridades sanitarias capaces de determinar por sí mismas las medidas de prevención, vigilancia y combate a la propagación del SARS-CoV-2. Sin embargo, su papel es muy relevante para la garantía de los derechos de las personas en situaciones extremas como lo es la existencia de una pandemia.
Si bien no pueden mandarse por sí mismos, sino atenerse a lo establecido por la Secretaría de Salud Federal, de acuerdo al Decreto del 24 de marzo de 20202 y a los lineamientos de las entidades federativas, los municipios sí deben cumplir con dos prácticas necesarias. La primera, la coordinación con las autoridades sanitarias y proveer información que alimente los sistemas de información y permita la elaboración de las estadísticas nacionales para la salud; la segunda, continuar garantizando y redoblar esfuerzos para garantizar los servicios dentro de sus facultades y que son considerados indispensables para la sanidad.
En su artículo 115, la Constitución establece que los municipios tendrán a su cargo el funcionamiento y la proveeduría de servicios públicos que, en extenso, son derechos de primera necesidad y de relacionamiento social. Este orden de gobierno debe satisfacer, entre otras necesidades, el abastecimiento de agua potable; gestión de residuos; organización de mercados, panteones, calles, parques y jardines; seguridad pública, tránsito y, en general, la organización y administración de la economía local.
¿Cómo se relacionan estas facultades con el covid-19? Y, ¿en qué sentido han respondido los municipios? ¿Cómo pueden los municipios cumplir su obligación de respeto a los derechos de las personas?
Espacios públicos: Una de las medidas más importantes cuyo cumplimiento a cabalidad se ha solicitado es la Jornada Nacional de Sana Distancia. No sólo requirió dejar de asistir a las oficinas, escuelas y otros centros de reunión (quienes solían hacerlo y quienes tuvieran el privilegio de hacerlo), sino también dejar de asistir a lugares de recreación como cines, teatros, parques, y jardines. Incluso la vía pública como espacio de tránsito origen-destino se convirtió en una posible fuente de contagio.
Igualmente, para la reactivación económica, los municipios debieran verificar el uso de cubrebocas, la no aglomeración y el cierre de espacios de esparcimiento. Todo ello respetando derechos como la libre movilidad y tránsito, migración, no discriminación, así como el respeto a la vida y la seguridad de las personas.
Las autoridades locales deben asegurar que toda acción emprendida sea implementada con puntual respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, y con base en los principios de legalidad, igualdad, necesidad, racionalidad, proporcionalidad, no discriminación y teniendo como bien superior la preservación de la salud. Lo menos deseable es que se atente contra la seguridad de la persona o que se implementen toques de queda que, lejos de proteger, ponen en estado de indefensión a la comunidad frente a las autoridades.
Agua, saneamiento y gestión de residuos: Desde la Observación General 15 del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas se reconoce a este recurso como esencial para la realización de otros derechos, incluido el de la salud. Asimismo, la Secretaría de Salud estableció como medida importante el lavado de manos, higiene en general y el saneamiento de espacios comunes. En el mismo sentido, este recurso es imprescindible para la operación de hospitales, agricultura y de los negocios considerados como prioritarios y en funcionamiento.
La OMS ha señalado que es necesario que las autoridades refuercen su infraestructura y presupuesto destinados a garantizar el uso eficiente e inocuo del agua, además de garantizarla a las poblaciones que tradicionalmente han carecido de ésta.3
Por otro lado, están las acciones emprendidas en materia de residuos. La prevención de otras enfermedades también requiere de una ardua labor en materia de gestión de los residuos convencionales antes de la pandemia, a los que ahora se suman los residuos de carácter sanitario a menor escala, los que son desechados por las familias y son depositados en contenedores no aptos para su traslado.
Actividades de particulares y disposiciones que regulan la vida pública municipal: El municipio funciona como el centro de acción ciudadana, donde se llevan a cabo prácticas comerciales, administrativas, de urbanismo, vivienda, trabajo, sistema tributario, etc. Todos estos ámbitos requieren de una respuesta novedosa para evitar aglomeraciones, pérdida de empleos, cierre de empresas, clausura de negocios, etc. Las medidas que más se han implementado en este sentido son los beneficios fiscales a pequeñas y medianas empresas en pago de servicios como agua y predial que, aunque relevantes, siguen sin tener el enfoque global de la problemática.
El municipio debe aprovechar su situación para articular demandas e identificar prioridades desde un enfoque territorial que atienda los elementos distintivos de su realidad, cooperando y manteniendo mayor comunicación con agentes públicos y privados.
Asegurar el bienestar de la población frente a la pandemia va más allá del tema de salud. Si muchos elementos de salvaguarda ya se encontraban entre las facultades municipales, es justo en la contingencia cuando sus esfuerzos deben ser mayores.
Sin duda, la pandemia requiere que los municipios tomen decisiones aceleradas y, por lo mismo, pueden no ser las más acertadas. Por eso, nunca está de más voltear a ver qué hacen municipios, ciudades o equivalentes en otras latitudes del mundo para recuperar buenas prácticas4 tanto para evitar aquellas que afecten a la población, como para enriquecer las propias e incorporarlas a una estrategia de nueva relación municipal.
Por ejemplo en Cartagena, Colombia, se apostó por un modelo educativo y ciudadano de prevención, llevado a cabo por el llamado “Escuadrón Anticovid”. En la capital española, Madrid, el Ayuntamiento se encargó de informar y solicitar a los residentes los procedimientos en el manejo de residuos durante el periodo de aislamiento, diferenciando entre hogares donde hay personas infectadas y donde no. Asimismo, en Perpiñán, Francia, se decidió aumentar la recolección de basura en puntos sensibles como establecimientos de salud, clínicas y hogares de ancianos.
Los gobiernos locales tendrán que considerar que, en tanto no haya una vacuna, continuaremos conviviendo con un virus que puede ser letal, por lo que las medidas de prevención se mantendrán en el largo plazo. En la medida en que los contagios disminuyan, la estrategia podría dejar de ser reiterativa por parte de la Federación, pero no dejará de ser importante su seguimiento a nivel local.
La emergencia sanitaria abre la oportunidad de replantear la relación sociedad y municipios. Su fortalecimiento y coordinación es imprescindible para el enfrentamiento a problemas de gran envergadura. Es relevante voltear a ver a las autoridades locales, visibilizar sus carencias y trabajar en los puntos urgentes. Son éstas las que juegan un rol crucial en la reducción de la curva de contagios, y en el modelamiento de nuevas relaciones saludables poscovid que tengan siempre presentes los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad de los derechos humanos.
Isaias Pablo Tolentino
Consultor en asuntos públicos.
1 Coneval desarrolla el visor geoespacial de la pobreza y la covid-19 en los municipios de México.
2 DOF del 24 de marzo de 2020, ACUERDO por el que se establecen las medidas preventivas que se deberán implementar para la mitigación y control de los riesgos para la salud que implica la enfermedad por el virus SARS-CoV2 (COVID-19).
3 24/03/2020, comunicado: “No se podrá parar el covid-19 sin proporcionar agua a las personas en situación de vulnerabilidad”.
4 Repositorio de Recomendaciones y buenas prácticas internacionales en respuesta a Coronavirus.